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por Mar Sánchez

 

“Se vende”. Una obra llena de mensajes publicitarios, que resultan delirantes y absurdos. Una superposición de ideas, que aparentemente no tienen ninguna relación lógica, se entremezcla en la obra de Xavier de Kepper para mostrarnos una faceta de la isla de Mallorca, aquella Mallorca de postal, la superficial y turística. Así pues, valiéndose de la ironía y el sarcasmo, el artista nos muestra los contrastes que presenta nuestra isla. Pues su cometido no es tanto el de ofrecer una crítica social sino más bien el de proponer una observación de la realidad desde el escondite de su taller. Un taller situado en uno de los laberínticos callejones que configuran el casco histórico de Palma y que permiten al artista observar sin ser visto.

Podríamos relacionar el proyecto de Kepper con el pensamiento del sociólogo francés Jean Baudrillard, que concebía la sociedad posindustrial, la del capitalismo de consumo masivo, como un “espectáculo fantasmagórico” en el que el valor de los objetos ya no obedece a cuestiones económicas sino a criterios de moda impulsados por la fuerza de la publicidad. De esta manera, el objeto ya no es valorado por su significado sino por su apariencia. Es lo que Baudrillard llama: “el simulacro: forma desencantada de la seducción que ha suplantado la realidad”.

Consecuentemente, dado el consumo agresivo, el objeto ha perdido su función y sólo interesa una imagen artificial que se publicita mediante la erótica del deseo. En este sentido, recordemos algunos de los textos que configuran la obra de Kepper que aluden a la erótica como “Se venden sueños y tanga de hilo” o ” Se vende envidia y rasurado de ingles”. Lo que se vende no es la realidad sino un simulacro de ésta, una imagen de la isla de Mallorca. Se vende todo y nada.

Siguiendo con esta idea de simulacro, resulta muy interesante la instalación de los carteles en las calles Alexandre Rosselló i Petit de Alaró en el contexto de Alart, donde los carteles de “Se vende” inundan las calles y publicitan que todo está en venta. Se simula así una realidad inventada en la cual los viandantes se preguntan a sí mismos si es real eso que ven.

En estos momentos, Xavier de Kepper está trabajando en otro proyecto, “Buena Isla”. Esta vez el artista pretende revisar la imagen que se ofrece de Mallorca como reclamo turístico. Ya veremos como concluye el trabajo…


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